9/5/10

Dos sillas y un domingo

Domingo. Puesta de luces de cinco horas. El reloj me avisa que pasaron tres y todavía no pude tocar un solo tacho ya que la escenografía no está terminada y la gente cree que el teatro es un taller de realización... mmm, qué se le va a hacer.

Por otro lado, lo que parecía que iba a ser un domingo a full se convirtió en un almuerzo tranqui con P, charla de todo y nada, vimos los goles de estudiantes y argentinos (parece que jugaban por algo importante); y hasta me sobró un poco de tiempo para colgar esta entrada.

Me puse a escribir porque acabo de ver a una actriz (entrada en años ella) llorar cuando el escenógrafo le presentó 2 sillas que serían usadas como utilería, sólo alcancé a escuchar la palabra "circo" que venía acompañada de su cara llena de recuerdos agolpados.

Lindo ser testigo de estas cositas.

Lindo domingo.


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