Atención Sr. Todopoderoso, Buda, Alá, Universo o a quien corresponda:
Cuando me cocinaron, antes de meterme al horno, ¿costaba mucho agregar un poco de “pulso” a la mezcla?
Gracias a vuestro simpático chiste, tengo tanta precisión a mano alzada como pelo negro tenía el caballo albino de San Martín.

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