Cómo extraño aquel vacío.
Antes era más fácil. Uno podía encontrarse con el vacío, de golpe te sorprendía. Cualquier domingo era posible que apareciera o hasta en algún día de semana, no tenías que ir a buscarlo. El vacío iba hacia vos.
Quizás esto se debía a que uno era más chico y no tenía que tomar tantas desiciones ni malabarear responsabilidades, gastos... yo que sé.
Ya fue, mañana organizo un asadito en casa.
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